20 jun. 2012

"BRONCE" (El Final)



Llegamos al final del rodaje...

Con algunas jornadas más aliviadas en trabajo, ya que eran escenas que no habíamos podido hacer anteriormente. Después de cierta intranquilidad, ya que el clima nos corría por la aproximación del frío, la inestabilidad, y la imposibilidad de poder coordinar los tiempos de cada uno, la cuestión comenzaba a complicarse. Tener que grabar con los actores en ropa de verano, con el frío, al lado del río Paraná que cala en los huesos y la incomodidad que a ellos les provocaría.

Grabamos en el cementerio durante una mañana fría y tranquila. Dejamos para lo último un plano en la calle donde Claudia y Miguel debían subir al auto para alejarse del lugar. Temíamos un poco por la seguridad de los equipos, cámara y micrófono. Así que hicimos los planos ocultando la cámara dentro de otro auto en medio de la calle, para no ser tan visible. Luego un auto llamó mucho nuestra atención apenas grabamos el segundo plano, y como había salido bien, montamos un operativo de fuga del lugar. En el auto se fue un grupo con los equipos, quedando sólo en el lugar el director, el asistente, los actores y una caja con sándwiches, café y mate. Nos fuimos a otro lugar más tranquilo, para hacer las escenas en el interior del auto. Todo salió bien. Vuelta a casa.

El próximo día de rodaje tenía que ser al amanecer, una breve escena jugada sólo por Claudia. Para ello debíamos estar a las 7 de la mañana en la casa de Guado. A las seis partimos hacia el lugar. Con un equipo más reducido aún, si puede ser ya...Camarógrafo (Luciano Barrera), sonidista (Ernesto Figge), director de fotografía (Alejandro Pereyra), la actriz, y el director.
Mucho frío en la mañana, aunque el amanecer sobre el hermoso río Paraná bien vale la pena.
Mientras esperábamos el momento justo disfrutamos un café y facturas, sin dejar de mirar hacia el horizonte que todavía tenía el lucero con la primera claridad. Luego empezó a tornarse el cielo de sus típicos colores cálidos anunciando la llegada del sol. Nos preparamos con Claudia, con la cámara y el sonido para esperar unos minutos. Cuando el sol comenzó a despuntar comenzamos a grabar unos hermosos planos de una plasticidad estética que sólo un río como este puede ofrecer. Claudia nos ofreció sutilezas de actuación impecables para el final de la película.

Quedaban sólo dos escenas para finalizar el rodaje y pasaron dos semanas más... Contingencias de no vivir y trabajar en cine. No se puede ser marinero viviendo en el desierto. Cuántas veces, molesto por la coordinación de la disponibilidad de todos maldije este presente, soñando, que alguna vez cambie.

Bueno, llegó el fin de semana, en el que igual se sumaban otras cuestiones. El día del padre, más de uno lo somos en el equipo, así que al mediodía varios querían estar en sus casas para reunirse con su familia. Por otro lado había un partido de fútbol importante, donde Rosario Central se jugaba el ascenso a primera división, aunque esto sólo afecta a parte del equipo, entre los que me incluyo. El día tenía que ser nublado por la continuidad con otras escenas, pero sin lluvia y ésta amenazaba a concretarse.
Allá fuimos igual. Al llegar, el frío, la humedad, el cielo oscuro, amenazaba la templanza del grupo. Nos refugiamos bajo un alero de un bar de la playa. Lluvia tenue . Yo miraba el río y el cielo en silencio, como tratando de adivinar que pasaría... y pidiendo que no pasara…los demás, mirándome a la espera.

Que presión se siente muchas veces al dirigir, cuando a uno lo invade la incertidumbre y quisiera estar sólo, completamente sólo, para decidir. Cuando paró la débil lluvia bajé a la playa diciendo “vamos a grabar”. No hay otra que enfrentar las condiciones adversas, lo aprendí de mi querido viejo...

Era una carrera contra la lluvia, el frío, y la inmovilidad. Hicimos todos los planos en la playa. Incluso uno en el que Miguel caminó descalzo por la orilla del agua. Un perro, junto a Miguel, nos ofreció una actuación maravillosa, imagen justa para la película. Quedó fantástico.

Luego subimos al lado de la casa de Guado, nuestro principal anfitrión en este rodaje, para hacer la última escena entre Claudia y Miguel… y la llegada del final de rodaje. Otra vez la lluvia amenazaba, no se veía en imagen pero se escuchaba el sonido de las gotas sobre las hojas. Y otra vez la incertidumbre... Sólo pedí al equipo un poco de paciencia, cuando algunos me decían que la lluvia no iba a parar.

Diez minutos después estábamos grabando la escena.
Miguel y Claudia nos ofrecieron otra actuación contundente.
Al cantar el corte la algarabía por el final se fundió en abrazos y saludos entre todos. Agradecí a todos por su trabajo y participación en Bronce, el placer de trabajar con todos ellos, y el deseo que se repita próximamente.
Como corresponde a un festejo en familia, en pocos días comeremos juntos el asado prometido.

La verdad, me di un gran gusto. Trabajar con estos actores y técnicos a los que aprecio por sus capacidades personales, y con quien me une el afecto y la amistad.
Me repito, es una familia selecta...
Qué más pedir que otra película nos vuelva a juntar, eso sí, espero que en condiciones más favorables, con un presupuesto que nos deje trabajar más tranquilos.
No me resigno a conseguirlo.

En unos meses estrenaremos BRONCE en sala a confirmar.
Los espero.

A ver si gano mi apuesta…

Claudio Perrin


Fotos: Raúl Cardozo


























5 jun. 2012

“BRONCE” (se termina el rodaje)


Volvimos a grabar luego de coordinar la disponibilidad de varios integrantes del equipo. Por un lado, no vino mal para todos una pausa de descanso y recuperar fuerzas para las jornadas tan largas que nos esperaban. Por el otro, la espera jugaba en contra con el deseo de seguir grabando escenas importantes de la historia, con actores de la talla de Claudia Schujman y Miguel Bosco.

Además extrañaba estar juntos todos de nuevo. Ese placer de los rodajes donde a la par de que se trabaja, se comparte anécdotas, bromas, sobrevuelan las ironías y las chanzas que a todos nos gustan. El equipo de rodaje es como una familia selecta, uno elige con quién está, y la mía es pequeña, pero sólida y unida.
Como a mí me gusta.

La verdad es que estoy muy contento, por estar con gente amiga. Talentosa y (acentúo esto último), buenas personas.
Sostienen, aguantan el cansancio, la incertidumbre, sin otro motivo que el de hacer una película. A ellos, actores y técnicos, les agradezco estar en “Bronce”. Pero quiero aclarar que no estoy sorprendido, en el equipo elegido no me equivoqué.

Última etapa del rodaje en Granadero Baigorria, en lo de Guado García, para terminar de grabar en su casa.

La salida hacia la locación comenzó con ciertas complicaciones, uno de los tres autos de los que disponíamos se descompuso, así que no tuvimos otra alternativa que acomodarnos en dos con todas las cosas que teníamos que llevar.

Cuando llegamos, Guado con su típica sonrisa me habla del partido entre Rosario Central y River Plate.
Varios del equipo somos canallas...

Guado quería ver el partido que se transmitía por televisión en la mitad de la jornada de rodaje. ¿Cómo negarme a un pedido del dueño de casa? Tendría que ser un necio...Y sumo a esto la lucha con mi propio deseo de ver el partido. Más cuando estamos por ascender de categoría, donde corresponde que estemos: en 1º división. Pero estamos líderes y a sólo tres fechas del final.
Es comprensible tal expectativa, de la que pude sustraerme medianamente.

Enseguida nos pusimos a trabajar sobre el planteo de luces y cámara para las escenas que íbamos a hacer con Claudia sola. Miguel llegaría al mediodía de Buenos Aires, donde trabaja en una obra de Alejandro Catalán. Realizamos unas bellas acciones de Berta, el personaje femenino en su vida cotidiana. Una luz suave y hermosa se filtraba por las ventanas.

Todo lo planificado para la mañana ya estaba realizado para la hora del mediodía cuando debía buscarlo a Miguel, al centro de Rosario. Además de productor y director, (también soy chofer) y fui a buscarlo. Tuve que pasar por la zona aledaña al estadio de Central donde en dos horas se jugaría el partido, con su consiguiente congestión de tránsito. Volvimos a Baigorria a eso de las 13:30 hs. Ante la inminencia del partido decidimos continuar en los alrededores de la casa de Guado, y dejar para después el interior de la casa.

Mientras hacíamos unos planos de Horacio, el personaje masculino, dos del equipo se dedicaron a la cocina. Almorzamos tallarines con salsa. Raúl Cardozo (Foto fija) y Verónica Brunello (Asistente de sonido) pusieron manos en la parte gastronómica, prepararon la salsa y cocinaron los fideos. Terminamos esos planos y nos sentamos a almorzar unos excelentes tallarines.

Al término del partido con un rabioso 0 a 0, nos abocamos al interior de la casa nuevamente, con algunas escenas importantes, jugadas de manera magistral por Claudia Schujman y Miguel Bosco.

Me asombra como los dos entran y salen del personaje. Al dar un “corten” se desarman, hacen un chiste o alguna morisqueta graciosa, digo “acción” y vuelven a entrar en personaje. Cambian, mutan, por supuesto que es parte de su tarea, pero no deja de maravillarme tal actitud, cuando uno puede contar con buenos actores. Creo que cuando el casting es bueno, a los actores sólo hay que dejarlos trabajar, y el trabajo de dirección se reduce a contener y cuidar dicho trabajo.

Grabamos una escena fuerte del guión, dentro del clímax de la historia. Y se alinearon los planetas... Excelentes actuaciones, hermosa fotografía, buen encuadre y buen sonido.
¿Qué más pedir? Cuando todo entra en la misma sintonía y todos esos elementos convergen, se obtiene “ese plano” deseado.

A veces dirigir una película es explicar todo el tiempo y a cada rubro porque un plano sirve y otro no, tarea que tiene su propio peso específico, y es parte del trabajo. Hay históricamente una sutil línea entre técnicos y actores que un director debe mediar, esa es otra función básica en un rodaje, porque hay ciertas diferencias que son naturales al trabajo. Los actores pensando en la actuación y los técnicos en la técnica, cada cual ocupado en hacer lo mejor de su trabajo. Hay que saber encontrar ese punto justo donde la confluencia de la labor de cada uno da en el blanco.

Grabamos parte del final de la película. Realizarlo me remitió a como si estuviese viéndola terminada. La melancolía que sentí en los dos personajes es parte del clima general que deseo para “Bronce”

Después de muchos años sin filmar, quise volver a hacerlo profundizando la relación con el actor. Y me he ocupado, previamente al rodaje, (incluso en el proceso de escritura del guión), en leer y entender un poco más sobre la actuación. Observarlos trabajar a Claudia y Miguel, conversar con ellos sobre su trabajo, me han llevado a afirmarme en algunas cuestiones.

Entender al actor como un sujeto al que hay que dirigir sólo para que cumpla con una “idea previa” del director, escrita o no en un guión, es un camino que sólo lleva al actor a sentirse encorsetado, sin poder ofrecer lo mejor que tiene para la cámara, para el director, para la película.

Dejarlos en primera instancia moverse y actuar libremente, luego acotar, ceñir todo a la cámara, y a su vez pedir a la cámara que los busque, los encuentre en esos momentos imperdibles que ofrece una buena actuación.

Son los actores los que se exponen, los demás estamos escondidos detrás de la cámara. Por eso creo que hay que contenerlos, respetarlos, saber escucharlos y a veces también, dejarlos solos.

Cada actor es diferente, tiene su propia forma de trabajo y en eso mismo está su propia riqueza.
Está en mí, como director, descubrir cuál es el tesoro que tiene cada actor para ofrecerme.

Y sobre todo dejarse llevar por la magia que despliega un buen actor. Y si le creemos, si nos emociona a nosotros en el rodaje, que sabemos de antemano la historia de la película. Si esto sucede, es bueno el resultado que tenemos entre manos.

Después de siete años, (de la última vez que filmé), comprendí o encontré una forma de trabajo con los actores que voy a seguir aplicando en próximas producciones. Y seguiré investigando más sobre la actuación.
Sólo espero que esta vez no pase demasiado tiempo…

Ya nos acercamos al final, exhaustos, pero con la alegría de poder realizar un largometraje a pulmón y en pocas jornadas.
En mi caso, también con la pena de saber que ya no compartiré estos momentos mágicos e intensos que contiene un rodaje.
Por "BRONCE"... aumento mi apuesta.

Claudio Perrin


 Fotos: Raúl Cardozo






























3 jun. 2012

"BRONCE" (Comienza el Rodaje)

Rodaje - Abril y Mayo 2012

Al regreso de mi beca en Madrid, en el IX curso de desarrollos cinematográficos de la Fundación Carolina - España, volví con un guión ya listo, pero imposible de realizar sin financiación. Entonces decidí llevar adelante un desafío que siempre me ha costado escribir: un guión con pocos personajes y pocas locaciones.

Me puse a merodear en ideas que se amoldaran a la situación requerida y así fue naciendo “Bronce”. Una noticia policial fue el primer disparador y tras escribir, una tras otra, distintas versiones, cuando llegué a la novena, supuse que el guión estaba listo.

Pasé dicho guión a actores y técnicos, de los cuales tuve buenas devoluciones y opiniones, y cuando esto sucede, uno sabe que va por la vía correcta.

Es una historia con profundidad en los personajes y en la relación entre ambos y siempre imaginé en la interpretación a dos excelentes actores a mi criterio, Claudia Schujman y Miguel Bosco. 
Escribí este guión para ellos, conociendo lo que podían dar. En los ensayos lo comprobé con creces. Sus cualidades interpretativas, como entendieron los personajes y les fueron dando forma, tomando vida. Claudia y Miguel logran encarnar la historia y esta crece con su aporte actoral. Aspecto esencial que quería alcanzar y lo estamos logrando.

Hay fascinación en mí, porque lo que estaba en un papel, tomó relieve. Y un primer sueño se está transformando en el rodaje en otro más tangible, el de la imagen y el sonido.

Convoqué además a un equipo técnico muy reducido pero con mucho talento en cada rubro.  

Alejandro Pereyra: fotografía. 
Luciano Barrera: cámara. 
Ernesto Figge y Verónica Brunello: sonido. 
Roberto Bianchi: asistencia de dirección. 
Raúl Cardozo: foto fija. 
Cristián Perez y Santiago Canepa: asistentes de fotografía.
Damián Espíndola: transporte

Con todos ellos, actores y técnicos nos une el afecto y el ferviente deseo de filmar. Y sobre todo, ninguno se amedrentó por trabajar con un presupuesto casi nulo.

No puedo dejar de sumar a este proyecto a Guado García, el dueño de la locación principal de “Bronce”, que nos abrió las puertas de su casa con afectuosa alegría y calurosa bienvenida cada vez que llegamos.

Todo esto me hace sentir profundamente agradecido.

Entre todos estamos consiguiendo en el rodaje un resultado de muy buen nivel. Al menos así lo sentimos cuando visionamos lo grabado.

En unos meses supongo que la película estará terminada para exponerla al público y tener entonces la primera impresión de lo realizado, frente a la devolución del espectador.

Allí sabremos si en lo que confiamos hoy, en pleno rodaje, termina siendo una buena película.
Yo apuesto a que sí.
Claudio Perrin




Fotos: Raúl Cardozo