2 jun. 2012

"BRONCE" (sobre el rodaje)

La mayoría de las escenas de “Bronce” se grabaron en la casa de Guado García, de Granadero Baigorria, locación principal de la película. Tomamos casi por asalto la casa de nuestro amigo.
Guado es un hombre calmo como se conocen pocos, supongo que por estar durante años muy relacionado con el río y la naturaleza del cuál es amante en silencio.

Mientras nosotros rodábamos las escenas, Guadito seguía fijo delante de su compañera permanente, la compu y el facebook desde donde lucha por un mundo mejor, por el medio ambiente.
Nos da un poco de culpa a veces tener que pedirle que haga silencio, en su propia casa, ante la visita de algún amigo suyo, pero no queda otra. Comenzamos las grabaciones con planos de Claudia Schujman, representado momentos de su vida solitaria en la casa. Planificamos este plan de rodaje ya que, Miguel Bosco, el otro protagonista no podía llegar hasta más tarde.
Hicimos bellos planos de las actividades del personaje de Berta.

Llegó el momento de ir a buscar a Miguel Bosco, así que mandamos a alguien a buscarlo hasta el centro de Rosario. Al ser un equipo reducido no quedaron muchas opciones para una película de muy bajo presupuesto... Pocos saben manejar en el rodaje, y el único auto a GNC es el mío. Así que  el director fue a buscar al actor... Se ve que falta gente en el equipo.
Con respecto a este tema, las ironías sobre el acotado presupuesto nunca faltaron hacia mí o la producción en general,  diferenciando los dos rubros. Alguien dijo que era una producción de bajo costo, otro corrigió, que ojalá llegara a la denominación de “bajo costo”.
Creo que algunos se dan cuenta cuando compito internamente, en esta dicotomía, entre productor y director, cuando, por ejemplo, no quiero repetir algún plano para poder seguir avanzando con otros, tratando así de aprovechar todo el tiempo posible y disminuir los días de rodaje.
Pero lógicamente fue en vano, finalmente necesitamos el doble de días para grabar en la casa de Guado, cuestión que desesperó a mi parte de productor.

Por la tarde continuamos grabando con Claudia y Miguel, y la verdad que entendieron tan bien los personajes, (Berta y Horacio), y las escenas en los ensayos previos, que casi sólo hay que poner a grabar la cámara y disfrutar de sus actuaciones que son maravillosas, profundas, dramáticas e irrisorias. Quiero decir, pasan por toda una faceta de emociones que ellos nos ofrecen al escuchar “acción”
Por lo general ensayamos la situación requerida para ver como se desplazan los actores por el lugar, luego decido donde colocar la cámara, o sea el punto de vista de la toma.
Ese día grabamos una parte de la escena clave del guión, y la más dramática, la del climax. La expectativa por la grabación se notaba en la concentración de todos nosotros y más en los actores. Se jugaron en una escena realmente muy buena, excelente... Pero no voy a adelantar más, por razones obvias.

En general tuvimos varios problemas con los sonidos del lugar. Dada la época todavía estival, decidimos por recomendación de Guado no ir a grabar los fines de semana, ya que abajo de la casa en la orilla del río hay una extensa playa y los ruidos de música, gente gritando afectarían a nuestro rodaje, y la idea es que la casa está junto al río pero en soledad. Por todo esto organizamos grabar los miércoles, que era el único día donde todos los del equipo podíamos.
Pero masacraron nuestros oídos y mi paciencia todos los sonidos habidos y por haber... Parecía una ironía, pero había un aceptable silencio y cuando decidía grabar algún inimaginable sonido se hacía escuchar: un hombre cortando pasto con una podadora eléctrica, lanchas con todo tipo de motor ruidoso, barcas que tardaban un eternidad en alejarse por el río, grupos de chicos con música y de camping. Hasta pasaron tres avionetas y un helicóptero... Así que se retrasó bastante la grabación.

Al caer la tarde, los sonidos variados mermaron, y a eso de las 21hs Guadito comenzó a hacernos pollos con verduras asadas en su horno ecológico, una maravilla que consume cinco cajones de manzanas para cocinar, y ni el fuego ni el humo están en contacto con los ingredientes, es fuego envolvente sobre un tambor donde en el interior se encuentran los pollos.
Continuamos grabando hasta las 23 hs, donde la cena estaba lista.
Nos sentamos a disfrutar un rato entre todos, junto con unas botellas de vino. Fue un placer después de tantas horas de trabajo relajarnos un rato. Volvimos a casa exhaustos pero contentos con lo logrado.

Fin de semana, domingo. Rodaje del cementerio en Granadero Baigorria. Rodaje delicado si los hay. Con los permisos correspondientes y con sumo respeto por el lugar y las instalaciones,  comenzamos a grabar. El día se presentaba nublado y lluvioso, casi como una gracia divina para las imágenes del lugar. Grabamos escenas del comienzo de la película, donde Claudia Schujman y Miguel Bosco volvieron a destacarse en sus interpretaciones. Estuvimos casi todo el día hasta que se nos fue la luz diurna y no pudimos continuar. Tendríamos que volver otro día para terminar. Al regresar a casa a visionar el material estaba cada vez más satisfecho con todo, interpretaciones, encuadres, fotografía,  y sonido.

De vuelta a lo de Guado, miércoles.
Hasta ese día habíamos grabado todo en las afueras de la casa de Guado, ese día tocaba grabar en el interior de la casa. Todo se desarrolló con cierta normalidad, buenas actuaciones, lindos encuadres, buen registro sonoro... Y ruidos varios, otra vez lanchas, martillazos, dragas, alarmas de autos, etc.
A la tarde desarrollamos otra escena crucial del guión dentro de la casa y quedó muy bien. Seguimos trabajando en cierta incomodidad por el espacio pequeño e incluso nuestro amigo Guado tuvo que estar casi todo el día fuera de la casa, en el patio... Seguimos grabando todo lo que podíamos. A eso de las 21 hs Guado encendió el fuego para el típico pollo con verduras asadas. A las 23:30 hs cortamos la grabación para cenar. Otra vez el exquisito pollo de Guado, con un agregado extra, que nos sentamos a la mesa del patio, el único lugar donde entrábamos las diez personas del equipo y se largó a llover. Fue increscendo a medida que cenábamos, lo que provocó que algunos abandonaran la mesa, prefiriendo comer de parados dentro de la casa. Los demás nos pusimos camperas, algunos con capuchas y seguimos comiendo bajo la lluvia. Tal era el cansancio por lo que no nos pudimos mover de allí.

Ya queda poco para terminar el rodaje.
Y comenzar la etapa donde la película va a ir tomando forma.
Mi apuesta sigue en pie.

Fotos: Raúl Cardozo


















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