5 jun. 2012

“BRONCE” (se termina el rodaje)


Volvimos a grabar luego de coordinar la disponibilidad de varios integrantes del equipo. Por un lado, no vino mal para todos una pausa de descanso y recuperar fuerzas para las jornadas tan largas que nos esperaban. Por el otro, la espera jugaba en contra con el deseo de seguir grabando escenas importantes de la historia, con actores de la talla de Claudia Schujman y Miguel Bosco.

Además extrañaba estar juntos todos de nuevo. Ese placer de los rodajes donde a la par de que se trabaja, se comparte anécdotas, bromas, sobrevuelan las ironías y las chanzas que a todos nos gustan. El equipo de rodaje es como una familia selecta, uno elige con quién está, y la mía es pequeña, pero sólida y unida.
Como a mí me gusta.

La verdad es que estoy muy contento, por estar con gente amiga. Talentosa y (acentúo esto último), buenas personas.
Sostienen, aguantan el cansancio, la incertidumbre, sin otro motivo que el de hacer una película. A ellos, actores y técnicos, les agradezco estar en “Bronce”. Pero quiero aclarar que no estoy sorprendido, en el equipo elegido no me equivoqué.

Última etapa del rodaje en Granadero Baigorria, en lo de Guado García, para terminar de grabar en su casa.

La salida hacia la locación comenzó con ciertas complicaciones, uno de los tres autos de los que disponíamos se descompuso, así que no tuvimos otra alternativa que acomodarnos en dos con todas las cosas que teníamos que llevar.

Cuando llegamos, Guado con su típica sonrisa me habla del partido entre Rosario Central y River Plate.
Varios del equipo somos canallas...

Guado quería ver el partido que se transmitía por televisión en la mitad de la jornada de rodaje. ¿Cómo negarme a un pedido del dueño de casa? Tendría que ser un necio...Y sumo a esto la lucha con mi propio deseo de ver el partido. Más cuando estamos por ascender de categoría, donde corresponde que estemos: en 1º división. Pero estamos líderes y a sólo tres fechas del final.
Es comprensible tal expectativa, de la que pude sustraerme medianamente.

Enseguida nos pusimos a trabajar sobre el planteo de luces y cámara para las escenas que íbamos a hacer con Claudia sola. Miguel llegaría al mediodía de Buenos Aires, donde trabaja en una obra de Alejandro Catalán. Realizamos unas bellas acciones de Berta, el personaje femenino en su vida cotidiana. Una luz suave y hermosa se filtraba por las ventanas.

Todo lo planificado para la mañana ya estaba realizado para la hora del mediodía cuando debía buscarlo a Miguel, al centro de Rosario. Además de productor y director, (también soy chofer) y fui a buscarlo. Tuve que pasar por la zona aledaña al estadio de Central donde en dos horas se jugaría el partido, con su consiguiente congestión de tránsito. Volvimos a Baigorria a eso de las 13:30 hs. Ante la inminencia del partido decidimos continuar en los alrededores de la casa de Guado, y dejar para después el interior de la casa.

Mientras hacíamos unos planos de Horacio, el personaje masculino, dos del equipo se dedicaron a la cocina. Almorzamos tallarines con salsa. Raúl Cardozo (Foto fija) y Verónica Brunello (Asistente de sonido) pusieron manos en la parte gastronómica, prepararon la salsa y cocinaron los fideos. Terminamos esos planos y nos sentamos a almorzar unos excelentes tallarines.

Al término del partido con un rabioso 0 a 0, nos abocamos al interior de la casa nuevamente, con algunas escenas importantes, jugadas de manera magistral por Claudia Schujman y Miguel Bosco.

Me asombra como los dos entran y salen del personaje. Al dar un “corten” se desarman, hacen un chiste o alguna morisqueta graciosa, digo “acción” y vuelven a entrar en personaje. Cambian, mutan, por supuesto que es parte de su tarea, pero no deja de maravillarme tal actitud, cuando uno puede contar con buenos actores. Creo que cuando el casting es bueno, a los actores sólo hay que dejarlos trabajar, y el trabajo de dirección se reduce a contener y cuidar dicho trabajo.

Grabamos una escena fuerte del guión, dentro del clímax de la historia. Y se alinearon los planetas... Excelentes actuaciones, hermosa fotografía, buen encuadre y buen sonido.
¿Qué más pedir? Cuando todo entra en la misma sintonía y todos esos elementos convergen, se obtiene “ese plano” deseado.

A veces dirigir una película es explicar todo el tiempo y a cada rubro porque un plano sirve y otro no, tarea que tiene su propio peso específico, y es parte del trabajo. Hay históricamente una sutil línea entre técnicos y actores que un director debe mediar, esa es otra función básica en un rodaje, porque hay ciertas diferencias que son naturales al trabajo. Los actores pensando en la actuación y los técnicos en la técnica, cada cual ocupado en hacer lo mejor de su trabajo. Hay que saber encontrar ese punto justo donde la confluencia de la labor de cada uno da en el blanco.

Grabamos parte del final de la película. Realizarlo me remitió a como si estuviese viéndola terminada. La melancolía que sentí en los dos personajes es parte del clima general que deseo para “Bronce”

Después de muchos años sin filmar, quise volver a hacerlo profundizando la relación con el actor. Y me he ocupado, previamente al rodaje, (incluso en el proceso de escritura del guión), en leer y entender un poco más sobre la actuación. Observarlos trabajar a Claudia y Miguel, conversar con ellos sobre su trabajo, me han llevado a afirmarme en algunas cuestiones.

Entender al actor como un sujeto al que hay que dirigir sólo para que cumpla con una “idea previa” del director, escrita o no en un guión, es un camino que sólo lleva al actor a sentirse encorsetado, sin poder ofrecer lo mejor que tiene para la cámara, para el director, para la película.

Dejarlos en primera instancia moverse y actuar libremente, luego acotar, ceñir todo a la cámara, y a su vez pedir a la cámara que los busque, los encuentre en esos momentos imperdibles que ofrece una buena actuación.

Son los actores los que se exponen, los demás estamos escondidos detrás de la cámara. Por eso creo que hay que contenerlos, respetarlos, saber escucharlos y a veces también, dejarlos solos.

Cada actor es diferente, tiene su propia forma de trabajo y en eso mismo está su propia riqueza.
Está en mí, como director, descubrir cuál es el tesoro que tiene cada actor para ofrecerme.

Y sobre todo dejarse llevar por la magia que despliega un buen actor. Y si le creemos, si nos emociona a nosotros en el rodaje, que sabemos de antemano la historia de la película. Si esto sucede, es bueno el resultado que tenemos entre manos.

Después de siete años, (de la última vez que filmé), comprendí o encontré una forma de trabajo con los actores que voy a seguir aplicando en próximas producciones. Y seguiré investigando más sobre la actuación.
Sólo espero que esta vez no pase demasiado tiempo…

Ya nos acercamos al final, exhaustos, pero con la alegría de poder realizar un largometraje a pulmón y en pocas jornadas.
En mi caso, también con la pena de saber que ya no compartiré estos momentos mágicos e intensos que contiene un rodaje.
Por "BRONCE"... aumento mi apuesta.

Claudio Perrin


 Fotos: Raúl Cardozo






























3 comentarios:

  1. Me hacés lagrimear...

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  2. Me emociona también, a la ves me da una sana envidia, porque vos y todos lograron este proyecto. Ruego a Dios tener fuerzas para estar en el próximo Largometraje. Felicitaciones!!!

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  3. !!Felictaciones Claudio y a todo el equipo!!
    Es muy emocionante lo que narrás y no me caben dudas que el amor al trabajo de cada uno se verá reflejado con excelencia en el resultado final. El cine tiene esa maravilla, se puede mentir en todo con los efectos especiales de hoy en día pero si no tiene alma, no tiene corazón y sin esto, sólo es una historia más,fácilmente olvidable. ! Que se repita y que vaya todo bien!

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