26 jul. 2010

Una historia extraña

"La vida en guardia"



El hombre se acercó al viejo calentador a kerosene, que está sobre un antiguo mueble de madera rústica que ahora hace de mesa de cocina; retiró la pava con agua que estaba calentándose desde hacía un rato; ensilló el mate mientras caminó hasta la ventana de la casilla, asomó la cabeza a través de ella, divisó a lo lejos, allá donde las vías por la perspectiva se juntan para ser una, y luego nada, ningún tren daba señales de aparecer, ni a ese lado ni al otro. Volvió hasta la pava y se cebó el primer mate, lo tomó con la vista fija, hacia abajo, pensativo.
Afuera un carancho sobrevoló una vez la casilla, luego de dar un giro completo alrededor se posó en el borde del techo a cuatro aguas; en los alrededores sólo el sol hacia más fuerte los colores del campo que se perdía en los cuatro puntos cardinales.
La radio transmitía un tema de Atahualpa Yupanqui. Es un hombre de unos sesenta años, de aspecto demacrado por el sol, y el trabajo, de piel ajada, movimientos cansinos; su ropa de trabajo color caqui, presenta un aspecto similar a su piel. Se sentó a una pequeña mesa en un rincón, al lado de otra ventana que daba a las vías, miraba a través de ella, pensando quién sabe en qué, tal vez en una familia, en algún amor perdido, en un momento placentero, hasta que algo le llamó la atención a lo lejos, y por la vía; pasaron como quince minutos para ver que ese punto oscuro que se aproximaba no era un tren, y la pequeña sonrisa se le desdibujó, pero su curiosidad no disminuyó, durante los próximos treinta minutos esperó que esa persona llegara. Puedo ver que era un muchacho de unos treinta años, con una pequeña mochila a cuesta; presentaba una imagen de cansancio notable; cuando llegó frente a la ventana elevada a unos dos metros del suelo, le habló al hombre.
- Buenos días...
- Buenas...
- ¿Tendría un poco de agua para darme?
- Sí. Suba. Estoy tomando mates si quiere...
- Bueno, gracias. Igual quiero un poco de agua. Vengo caminando de lejos.
- Lo vi. Suba, por favor.
- Gracias.
El joven dio unos pasos más, como a cinco metros estaba la escalera. Entró a la casilla, y divisó por unos instantes su interior parco, de otro tiempo de un país distinto que se quedó en un arranque prometedor. El hombre seguía de espaldas a él a pesar de haber escuchado la puerta en eso instantes atrás.
- Sírvase usted mismo. -le señaló una canilla- Ahí mismo tiene vasos.
El muchacho se acercó al lugar indicado, se sirvió un vaso de agua colmado y tomó casi sin parar hasta el fondo, tomó otro más. Dejó el vaso sobre la pequeña mesada, se dio vuelta y lo miró. El hombre lo estudiaba levemente.
- ¿Quiere un mate?
- Bueno.
- Siéntese si quiere.
El muchacho se aproximó a la mesa, corrió la silla y tomó asiento.
- ¿Viene de lejos?
- Bastante. Como unos treinta kilómetros...
- Del pueblo... -Le pasa un mate-
- Sí. Pasé por ahí.
- ¿Adónde va?
- Estoy viajando por ahí...
- Pero debe tener un lugar donde ir...
- No. No tengo un destino fijo.
- Todo el mundo lo tiene...
- Puede ser... Pero yo por ahora no.
Se miraron entre ambos, siguieron estudiándose.
- ¿Espera colarse en un tren que pasé?
- Puede ser... Así no camino más...
- Yo no puedo permitirle eso, ¿sabe?
- Me imagino...
- No, no puedo. Es parte de mi trabajo la seguridad vial. Para eso estoy acá...
- ¿Para eso está?
- Sí. Es mi función desde hace cuarenta años...
- Pero...
- Nunca tuve un accidente en mi turno...
- Sí. Le creo pero...
- Aunque después se fueron los otros dos que estaban en los otros turnos y quede yo solo acá... Me acostumbre y me quedé a vivir acá; me convenía más que ir y volver todos los días... Además no tenía donde ir...
- ¿Le puedo preguntar algo?
- Sí. ¿Qué?
- No lo tome a mal, por favor...
- No, bueno no lo sé hasta que pregunte.
- ¿Un tren?
- ¿Cómo?
- ¿Un tren por acá?
- Y para eso estoy... Le dije que es mi función, mi trabajo... Cada cuál tiene una función en la vida, la mía es esta, ¿por qué se cree usted que estoy acá?
- Sí, ya lo sé... Lo que le digo es que si usted espera...
- ¿Quiere comer algo? No hay muchas cosas... Algo de arroz, y algunas papas... Puedo hacer una especie de guiso, escaso sí, pero bueno es algo.
- Le agradezco, pero no sé...
- ¿Por qué?
- Quizás siga viaje ya.
- Y puede comer y después seguir... Es mejor con algo en el estómago.
- Yo lo que quería decirle es...
- ¿Quiere darse una ducha?
- Ah, eso podría ser.
- Abajo hay uno, un baño pequeño. La ducha es de agua natural...
- No importa, no hace mucho frío...
- No.
- ¿Puedo ir ahora?
- Sí. Cuando usted quiera. ¿Va comer algo conmigo?
- Bueno.
- ¿Arroz entonces?
- Sí, por mí está bien.
El muchacho se levantó y salió de la casilla. El hombre se quedó mirándolo por un momento hasta que desapareció por la escalera, siguió pensativo, asomó la cabeza por la ventana para mirar el horizonte de la vía, allá donde se pierde; luego se levantó para preparar el arroz.
Los dos comían en silencio. La vista de ambos baja, al plato. El muchacho levantó la vista sin modificar la inclinación de la cabeza, sólo sus ojos escudriñaban al hombre, en un momento se encontró con los ojos de éste.
- ¿Qué pasa?
- Estaba pensando...
- Ah... ¿En qué?
- En usted.
Se hizo una pausa larga entre ambos.
- ¿En mí?
- Sí.
- ¿En mí de qué?
- En su trabajo.
- ¿Qué tiene mi trabajo?
- No tiene nada...
- ¿Y entonces?
- No me entiende...
- No...
- Que no tiene nada... No hay nada que hacer...
- ¿Cómo que no tengo nada qué hacer?
- Sí... ¿Pasan trenes por acá?
- Van a pasar.
- ¿Cuándo? Yo no vi a ninguno en todo el tiempo que estuve por las vías.
- No pasan muy seguido... Es cierto, pero van a pasar...
El muchacho lo miró por un largo rato, buscando palabras que decir a continuación.
- Yo... Yo...
- Acá hay muchas cosas que hacer... El trabajo es importante para todo el mundo...
- Sí, ya sé. Pero...
- Pasan pasajeros, cargas y todo lo que usted se pueda imaginar; el mundo se mueve por los trenes, y que ellos estén seguros es mi tarea y la de los demás guardas que están a lo largo de este país por kilómetros y kilómetros de vías...
- Sí, el tema es...
- Es más te digo que yo no conozco más que al guarda del siguiente puesto para ambos lados, pero somos todos los mismos, como hermanos, como... ¿Cómo se dice?
- ¿Una cofradía?
- No. No es eso...
- Una herman...
- ¡Eso! ¡Una hermandad!
- Nos conocemos todos sin conocernos. El trabajo te hace una persona particular, a cada uno y a todos.
- Sí, por supuesto.
- ¿Vos a que te dedicas?
- Por ahora nada.
- ¿Cómo nada?
- Sí. Viajo con cierto dinero que junté, después que vuelva veré que hacer, si vuelvo...
- ¿Y qué vas a hacer por ahí?
- No sé...
- Está mal no saber que hacer... Yo soy guardavías. ¿Vos qué sos?
- Caminante. ¿Cuándo fue la última vez qué pasó..?
El hombre se levantó para dejar los platos en un mueble a unos metros de ellos.
- Bueno tengo que seguir trabajando...
El muchacho lo miró en silencio, se quedó sin pronunciar palabra; ya no lo haría en un sentido inquisidor.
- Está bien. Yo voy a continuar mi camino. No creo que venga un tren enseguida, ¿no?
- Y puede ser que tarde... Sí.
- Bueno. Gracias por todo.
- De nada. Los guardas estamos para eso.
El muchacho se levantó, tomo su mochila y se acercó a la puerta.
- Chau... Que le vaya bien en todo... Incluso acá...
- Hasta luego. Suerte para usted en su viaje.
El muchacho bajó la escalera y tomo las vías como referencia para los pasos a seguir. El hombre se asomó nuevamente por la ventana para verlo marcharse; lentamente giró la cabeza en la dirección contraria para ver el horizonte vacío de máquinas, sólo el campo y las vías que se juntan allá, donde la esperanza es infinita.


Claudio Perrin
Abril 2005

Relato

"Volvé"



Los mates iban y venían en la cocina, entre conversaciones de adolescentes, que ya ni recuerdo; seguramente estaríamos hablando de sexo, o de mujeres, que al fin y al cabo era lo mismo, para jóvenes con irrefrenables, e incomprensibles para ellas, deseos contenidos, ay, si todo hubiese sido más sencillo, cuantas amarguras hubiéramos evitado, unos y otros. Pero eso aquí, no interesa. Entre esas conversaciones, de algo que se retrasaba en llegar, en una tarde de calor intenso, a la hora de la siesta; la casa resumaba cierta paz, los padres de él dormían bajo el piadoso manto de un ventilador de pie; nosotros íbamos a ir luego a la playa que estaba a unas pocas cuadras, en la villa veraniega; pero volvamos a la paz, que siempre es frágil; esos días había una persona más en la casa, una mujer que tenía una especie de refugio diplomático y marital otorgado por los dueños de casa; en un momento un ruido de portazo, que anunció el fin de la paz que daba la siesta, nos llamó la atención, mi amigo abrió la puerta de la cocina y, la imagen nos sobrecogió, la mujer yacía parada frente a nosotros, mirándonos como una virgen de esa estampas religiosas, que tiene una expresión de dolor inconmensurables, con la mano en la boca, cuando la bajo dejó la descubierto un hilo de sangre que manaba de su bella boca, sus ojos eran un pedido de misericordia eterna; él salió al paso para preguntarle que había pasado, cuando desde la derecha y desde la puerta que daba al pasillo de departamentos, una figura saltó sobre él como una pantera entre los matorrales, arrojándolo sobre una barata mesa decorativa que estaba al costado de la entrada al baño; el hombre lo agarró a Juan del cabello; al instante, salte sobre el intruso, el que rompió esa paz de una tarde de enero, tomándolo del cuello, los tres, y no sé como, terminamos, sin separarnos y bajo insultos de todos y para todos, en la pieza de mi amigo, y en la cama, Juan debajo, el intruso y yo arriba; detrás estaban expectantes la Madre de Juan y la mujer ensangrentada, el padre se sumó a la contienda; logré torcerle el brazo al intruso, casi al punto de dislocárselo, se refrenó por el dolor; Juan salió de abajó y en un ataque de furia y ya contenido el tipo, le pegó dos o tres puñetazos hasta que su padre lo contuvo, el intruso trató de zafarse y volvimos a terminar sobre una cómoda, de la cual volaron todas las cosas que estaban sobre ella, floreros, adornos, etc. El padre le hablaba, mientras yo lo tenía boca abajo en la cómoda, para tranquilizarlo; dijo que sí, que se iba a retirar de la casa, lo llevamos hasta la puerta, todavía con el brazo en llave, el padre abrió la puerta y lo lancé al exterior de un empujón; inmediatamente cerramos la puerta, el ex intruso arremetió nuevamente con furia incontrolable la puerta, mientras tratábamos de que no la abriera, y cerrar con llave y traba, lo logramos, pero él tomaba envión por el pasillo y saltaba sobre la misma; creí que algún momento la reventaría; ante cada sacudón el padre que seguía hablándole para que se fuera, retrocedía. Luego bajó a la calle y desde allá tiraba baldosas a las ventanas del primer piso; vociferando que le devolvieran a “su mujer”, que los vecinos de ahí la habían secuestrado, luego de un rato que pareció interminable, dijo que se iba a la policía a denunciar el secuestro, y se fue.
La mujer habló con la madre de Juan, y le dijo con un aire de terrible tristeza, como no había visto nunca en un rostro, hasta en ese momento, que se marchaba con él; la madre trató de convencerla que no debía volver con ese hombre, que iba a terminar mal, pero ella dijo que no, que no se quedaba... Marchó hacia el cadalso, a las hogueras de un matrimonio demencial, a una vida tortuosa, pudiendo quizás cambiar su vida en ese instante; pero decidió por lo conocido, qué más da, después de todo, quién sabe con que otra cosa se encontraría fuero de eso.
Que nos lleva a ciertas personas a inmolarnos, por causas perdidas...
¿Qué será de esa mujer?

25 jul. 2010

"TERMINAL" / 2007 seleccionado para la competencia oficial del 5º Festival Nacional de Cine con Vecinos de Saladillo. Noviembre 2008


Seleccionada en competencia en el 2º Festival de Cine Internacional de Gauleguaychú. Febrero 2009

Story line “Terminal”

El largometraje trata sobre las implicancias de la vida del protagonista que tiene que realizar un trabajo sucio por encargo; en su espera en los alrededores de la terminal de ómnibus, mientras le dicen que tiene que hacer se va cruzando con otras personas e historias que mostrarán la decadencia a la que ha arribado la sociedad en su indefectible camino. Todas estas cuestiones cargarán emocionalmente al protagonista y lo llevarán a un camino sin retorno en el cuál perderá su “profesionalismo”

Denominación del proyecto.
El título del proyecto: “Terminal”, refiere a la estación Terminal de la ciudad de Rosario pero también deja implícita la idea de una enfermedad homónima...


Análisis conceptual (por Emilio Toibero)

Este proyecto está pensado como un largometraje que narra una historia ambientada en la Estación Terminal “Mariano Moreno”, de Rosario, lugar que nunca se detiene. Dentro de la trama ciudadana funciona como un imán para gente que necesita trasladarse, para personas que deambulan marginalmente sin saber que hacer, para vendedores, para taxistas agrupados en cooperativas, para desahuciados arrebatadores, etc. Todos mezclados en una atmósfera densa que, por las noches, se intensifica. Es una zona que siempre deja entrever la sensación de estar al borde de estallar, en un conflicto de magnitudes sociales insospechables. Pero ese estallido, ese presentido instante trágico, permanentemente se desvanece en el futuro y nunca llega. Quizás aquí, como en ningún otro lugar, salvo en otra estación de colectivos, puede verse la idea del caos organizado. Ómnibus que no se sabe bien de donde salen ni adonde van, disputas entre la municipalidad y los concesionarios sin que nadie sepa quién dirige el establecimiento, miles de personas dando vueltas, durmiendo, esperando vaya a saber que. Es uno de los lugares espejos de nuestra sociedad, tensado en una ambigüedad extrema: por momentos devuelve una imagen de calma, prosperidad y decisión; en otros una angustiante, depresiva e irresoluta. Este proyecto pretende mostrarlo a través de la imagen y el sonido, y sus protagonistas son seres que no saben muy bien hacia donde van, por qué hacen ciertas cosas, cuáles son sus objetivos. Están confundidos en un tiempo, éste, donde nadie sabe que le está pasando, por qué le pasa y quién fue el que los golpeó tan duramente.
En cuanto a las elecciones estéticas que se pondrán en juego, se buscará resolver las situaciones dramáticas saliendo, o escapando de la normalidad asfixiante del cine clásico, pese a que la historia se desarrolla linealmente. Se insistirá en trabajar un tiempo muy particular en su lentitud, mostrando su opresión en el personaje del protagonista, a la espera de una orden que deberá ejecutar. La fotografía concordará con esta idea, con un manejo del claroscuro y de las tonalidades bajas en casi todo el film. Incluso aquellas escenas que se filmen dentro de la estación, en realidad un lugar bastante luminoso, donde se buscará eludir una imagen brillante, intentando tonos pasteles en el color que den cierta sensación de melancolía.
Así mismo, y esto es válido para todo el discurso cinematográfico que se desplegará durante el rodaje, se intentará una historia de ficción producto de la observación de la realidad.

Emilio Toibero

Elenco

Patricio Raffo - Celia Parola - Emilio Toibero - Daniel Michelli - Claudia Schujman
Débora Trevisi - Lorena Rey - Mirta Mauricci - Cristian Bosco - Federico Tome
Ezequiel Caballero - Miguel Rucco - Chiche Estrada - Mariano Raimondi - Adrian Giampani Sofía Gonzalez - Sergio Garfinkel...entre otros.



Equipo Técnico “Terminal”

Idea, Guión y Dirección Claudio Perrin - Asistente de Dirección Roberto Bianchi - Dirección de Fotografía Pablo Grassi - Asistente de Fotografía Cristian Pérez - Camarógrafo Luciano Barrera - Producción Diego Castro, Judith Battaglia, Lorena Rey, Cesar Martino - Asistente de Producción Ricky Polanc – Continuidad Celia Fainstein - Dirección de Sonido Juan Valessi - Dirección de Arte Erica Aguirre, Marina Barrera - Edición- Montaje 1° corte Florencia Castagnani - Edición- Montaje 2° corte Walter Becker - Edición Final Carla Schillagi, Claudio Perrin - Música Original Esteban Lorenzatto, Adriana Crognoletti -
Edición Sonido Alexis Kanter - Diseño Gráfico Claudia Schujman.

Crítica ROSARIO 12


CULTURA / ESPECTACULOS › LA TERMINAL DE ROSARIO EN LA VISION DE UN REALIZADOR LOCAL
Historia que es muchas, que es ninguna


Por Leandro Arteaga

Sala: Monumental (único horario: 19.40 hs.)
Como si fuese el caminar de un peatón más, como si fuese el espiar de cualquiera de los espectadores del film, el plano secuencia inicial camina y se adentra en la Terminal de Omnibus de Rosario. Continúa su recorrido, entre la gente que se dispersa, entre los sonidos que se amontonan, entre las historias que se cruzan, y finalmente se detiene. Es en ese momento cuando tomamos contacto con el protagonista, con nuestro personaje, cuando la mirada de la cámara -que comenzó siendo nuestra- se vuelve la suya. Comienza, entonces, la historia elegida.

De ese submundo, mundo pequeño de tránsito suburbano, que es síntesis de miradas que se cruzan, de personas que protagonizan historias propias, la película de Perrin extrae del anonimato una de ellas. Cualquiera otra podría haber sido, tantas como las muchas con las que se encuentra el mirar de la cámara.
De modo tal que, cuando comenzamos a adentrarnos en el misterio del protagonista, en su mirar callado, en la indicación precisa del hotel en el que debe hospedarse, en el llamado que espera y nunca ocurre, es cuando la calma se vuelve cada vez más tensa, cuando la abulia corroe los movimientos, cuando comienzan a mezclarse detalles pequeños que vislumbran historias íntimas y profundas.

Allí es cuando suceden los mejores momentos del film. Cuando el llamado indignado al superior, a aquél que debe resolver la inquietud, motiva otro llamado, tal vez familiar, ante el cual nuestro protagonista nada puede decir, sólo escuchar. También sus reacciones misóginas, de crueldad, de goce violento, contracara del sentir atento ante la empleada maltratada, ante el café compartido, ante la despedida inevitable del encuentro pasajero.
Este primer tramo del film, en el que se nos deslizan datos pequeños, es de un proceder narrativo justo, pausado. Luego nos veremos en el medio de una trama casi policial, con un trabajo por cumplir, con prostitutas, droga, alcohol. Con golpes de puño que permiten al protagonista tanto salir de su aburrimiento como también expresar algo de degradación, algo de castigo autoinfligido.

El rostro pétreo de Patricio Raffo es el principal componente de Terminal. Inalterable. De violencia contenida. De sufrimiento disimulado. Capaz de guardar la ambigüedad que el mismo título del film refiere. Complejidad de un carácter que nos envuelve desde el hermetismo, que promete algo más hondo, mucho más inextricable que la misión a cumplir. Misión que es excusa que despierta aquello que parecía enterrado, destinado al olvido, y que es palabra clave para el personaje, para el protagonista, para la historia que decidimos escuchar y observar.
Terminal, escrito y dirigido por Claudio Perrin, es un largometraje de producción local, lo que significa también decir que han sido muchos los años de trabajo, de colaboración y, finalmente, de satisfacción. Entre sus participaciones puede observarse tanto a Daniel Michelli como a Emilio Toibero, rostros ligados al cine de nuestra ciudad y que hace poquito nos abandonaron. A ellos está dedicado el film.
El afiche cuelga, junto con los demás estrenos, de las puertas del cine Monumental. Es una recompensa que habrá que reconocer en las virtudes de su realizador, en la tarea del Centro Audiovisual Rosario, y en la usual atención que a este tipo de propuestas brinda Daniel Grecco, gerente de dicha sala.




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24 jul. 2010

"TREN FANTASMA" / 2005



Spot/Publicidad/Back



Cortometraje en homenaje al mítico "Tren Fantasma" juego que se encuentra en el Parque de Diversiones de la ciudad de Rosario, Argentina



Elenco:
Claudia Schujman - Claudio Perrin - Cesar Martino

Voz:
Luciano Barrera















Ficha Técnica:





Fotografía, Cámara y SteadyCam: Luciano Barrera



Luces: Cristian Perez



Producción: Judith Battaglia

Asistencia de Producción: Nerina Ornella

Edición: Cesar Martino


Idea, Guión y Dirección: Claudio Perrin





"A dos Tintas" de Walter Becker

Dirección de Fotografía: Claudio Perrin



"La íntima Distancia" de Florencia Castagnani

Dirección de Fotografía: Claudio Perrin


Spot TV "Motel Rouge" Foto: Claudio Perrin



Spot "TREN FANTASMA"


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23 jul. 2010

"LOS DESEOS DEL CAMINO" (KING ALE) / 2001

FICHA TÉCNICA DE“LOS DESEOS DEL CAMINO (KING ALE)”

SELECCIONADA PARA PARTICIPAR EN EL FESTIVAL DE TOULOUSE, ORGANIZADO POR A.R.CA.L.T (ASSOCIATION RENCONTRES CINÉMAS D'AMÉRIQUE LATINE DE TOULOUSE), EN LA SECCIÓN “PANTALLA ABIERTA”.

ADJUNTO AL FINAL UNA CRÍTICA QUE SALIÓ DEL TRABAJO EN LA REVISTA VIRTUAL SOBRE CINE “OTRO CAMPO” (WWW. OTROCAMPO.COM)


Formato original: S- VHS

Duración: 50 min

Dirección: Claudio Víctor Perrín

Asist. de Dirección: Roberto Bianchi

Producción: Claudio Perrín

Asist. de Producción: Claudia Infantino

Dirección de Fotografía y Cámara: Claudio Perrín

Asistentes generales: Fernando Infantino / Fernando Amondaraín /
Celia Fainstein / Adriana Crognoletti

Dir. de Sonido: Roberto Bianchi

Protagonistas: Esteban Lorenzatto / Tito Jaime / Jano Viotti / Luján Rivero / Roberto Dell O`stte / Gabriel Delgado / Claudio Martinelli / Emilio Toibero / Fernando Infantino / Mario Bustamante /



SINOPSIS "LOS DESEOS DEL CAMINO" (KING ALE).

Juan es el protagonista de esta historia, él trabaja en un silo de granos de un pequeño pueblo del interior de la provincia. Su vida siempre transcurrió ahí, hasta que la situación económica general de fines de 1999 y comienzos del 2000, lo encuentra despedido de su trabajo. Ya sin él, y sin su anterior pareja decide visitarlo al padre que esta construyendo un parador rutero, con el cual cree que se va a llenar de plata. Juan se queda a ayudarlo pero sin creer mucho en ese destino de grandeza que le ofrece el padre. A medida que pasan las horas empiezan a aflorar viejas discrepancias entre ellos dos, que termina con la ida de Juan de vuelta a su casa del pueblo. Mirando fotos viejas de su ex pareja, encuentra una postal del mar, el cual no conoce a sus 30 años y esto lo motiva a partir para conocerlo.
Sale una mañana caminando por la calle central del pueblo como despidiéndose. A medida que avanza por rutas y pueblos, se encuentra con lugares desolados y faltos de perspectivas, así como él. Llegará a una gomería que parece estar en el confín del mundo y a orillas de una laguna, visitará un hotel abandonado en medio de ésta y que parece haber pertenecido a otro proyecto de país ahora caído.
Juan, más cansado que al salir, decide regresar a su casa, al llegar a ésta y con el calor reinante de la temporada estival se acuesta a dormir.
Ahora, en pleno invierno, vuelve a preparar el bolso para salir nuevamente de viaje, el definitivo. Así se irá encontrando con la desidia y desolación de personajes y lugares de un país que una vez quiso ser y ya no es. Se encontrará con el dueño de un hotel, este moralista y conservador, un vendedor ambulante de palanganas por los pueblos al que nadie ayuda con su auto roto en la ruta. Encontrará en la parte trasera de una camioneta a un músico errante que vuelve de una fallida gira por unos pueblos. Visitará paradores ruteros donde el se cuestionará que hacer de su vida. Hasta que llega al mar, y sentado frente a este se pasa un largo rato contemplando esa maravilla nunca antes vista por sus ojos, para por último darse vuelta y mirar a cámara. Luego lo vemos partir sin saber su destino. Tal vez su camino sea interminable




“Los deseos del camino (King Ale)”, de Claudio Perrin
En la banquina, por
Mauricio Alonso
“(...) lo que nos mantenía unidos a todos a este mundo era invisible, y para demostrarlo señalé las largas hileras de postes telefónicos que se curvaban hasta perderse de vista sobre ciento cincuenta kilómetros de sal (...)” Estas palabras de la emblemática novela On the road de Jack Kerouac quizás sirvan como la mejor introducción posible para un acercamiento a “Los deseos del camino (King Ale)”, video del director rosarino Claudio Perrin. Es justamente de esa unión invisible, engañosa, frágil, entre sujeto y espacio de lo que va a hablar este video. Kerouac instalaba estos sentimientos de constante desarraigo en los jóvenes de fines de los ‘40 en los Estados Unidos. La creciente expansión de la novela desde su publicación, 1957, hasta hoy no indica más que una gradual e incesante identificación de las diversas y multiculturales generaciones unidas, justamente, por esa insatisfacción vital que trasciende las épocas. Juan, un joven con ese dulce misterio de los taciturnos, deja atrás un desolado trabajo en los márgenes de una ruta y decide marchar. Sin abandonar los contornos del camino, esta vez “haciendo dedo” o simplemente caminando hacia adelante, desea –¿obsesión? ¿un encuentro?– llegar hasta el mar, hasta el mar allá donde esté. Una vieja postal recibida en donde puede verse el mar sugiere la alternativa del encuentro. El evidente desahucio de la cotidianeidad impone la opción del mero vacío personal que busca su calma. Para llegar al cumplimiento del deseo hacen falta, ineludiblemente, los caminos. Y será a éstos, un trayecto atractivo en su condición de permanente movimiento pero amargo en su contemplación vaciada, a los que se entrega Juan rozándose con las eventualidades del viaje. Entre ellas, en la primera mitad del video, arriba a la casa de su padre. Tentado por éste a quedarse allí, trabajando con él, Juan accede en un principio pero luego seguirá su camino. Este motivo del retorno al sitio paterno funciona como un examen que acaba sirviendo para un impulso mayor y más comprometido de los deseos de Juan. A partir de allí el mar está más cerca.El viaje de Juan, en alguna medida, podría tratarse de un viaje con instancias especulares en donde la contemplación de los espacios y las cosas trazan el dibujo interno, desencantado, inconforme, del personaje. La secuencia exacta que justifica esta afirmación es la visita de Juan al hotel aislado por las aguas de inundaciones pretéritas –¡del año ‘75, ‘76 nada menos!–. Las ruinas encerradas por el agua –”antes esto era un mundo de gente, ahora estamos jodidos”, explica el gomero del lugar a Juan– son recorridas por el personaje como si en esos vestigios de antiguos placeres Juan encontrara fragmentos de su desdicha insular. La secuencia rodada en la laguna de Melincué –quizás el mayor hallazgo del video– enlaza a personaje y espacio como tan hábilmente supieron hacerlo Michelangelo Antonioni o Roberto Rosellini en muchas de sus obras capitales. “Los deseos del camino” avanza a través de los márgenes sociales intentando con cuidado no ceder a la repetida visión banal, burguesa y pintoresca que de esos espacios suelen tener los films argentinos de la década del menemato. Perrin elige narrar en gran medida como supieron hacerlo Pasolini en el cine y Rulfo en literatura: desde una distancia que conecta, a la vez, respeto y compromiso ante el objeto contemplado. Contrariamente a esta elección, sin embargo, el abuso de la banda sonora musical –con canciones muy arraigadas en el imaginario colectivo– y cierto esteticismo de video-clip, hacen que por momentos el viaje de Juan amenace con convertirse en frugal vacación de adolescente mochilero. No es el caso, por ejemplo, de la secuencia ya mencionada del hotel aislado por las aguas, en donde la música, sin letras que exclamen lo que ella sola puede transferir, alimenta la densidad cruda de las imágenes. “¿Qué se siente cuando uno se aleja de la gente y ésta retrocede en el llano hasta que se convierte en motitas que se desvanecen? Es que el mundo que nos rodea es demasiado grande, y es el adiós. Pero nos lanzamos hacia adelante en busca de la próxima aventura disparatada bajo los cielos”, escribó Kerouac. En “Los deseos del camino”, las aventuras disparatadas están atenuadas hasta el punto de hacernos interrogar si es que aún existen, al menos en este enconado sitio del mundo. Lo que Perrin no censura nunca en su trabajo es el valor del viaje, del movimiento que, dulce o ácido, nos dejará la maravilla de la contemplación.

"Todos hablan"
"Para pensar la manera en que se recibe el discurso audiovisual que se produce en la ciudad de Rosario se me ocurrió recordar el concepto de ideologías de Karl Marx. Escribe Marx que las ideologías son sistemas teóricos erróneos formados por conceptos políticos, sociales y morales, desarrollados y protegidos por las clases dirigentes en su propio beneficio.
Bien, por lo tanto puedo decir que hay ideologías, es decir sistemas teóricos erróneos operando sobre el discurso audiovisual de Rosario, formadas por conceptos políticos, sociales y morales, desarrollados y protegidos por las clases dirigentes en su propio beneficio.
Estas ideologías impiden observar serenamente los trabajos en sí en el caso de que se los vea. O porque se lo mira desde parámetros ajenos a él, como los que suministra esa máquina opiómana que es, generalmente, la industria cinematográfica del capitalismo tardío. O porque se lo exalta emocionalmente y sin intentar ningún tipo de valoración estética.
Todo el mundo, los medios también y sin cesar, hablan del cine rosarino.

¿Cuántos habitantes lo ven?"

Emilio Toibero Fragmento de su presentación de la muestra de videos "Rosarinos en Toulouse"Centro Cultural Parque de España, Rosario, 20/04/02


Trailer "LOS DESEOS DEL CAMINO"

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22 jul. 2010

"COBANI" / 1998


FICHA TÉCNICA DE“COBANI”

DESTACADA POR EL JURADO DEL FESTIVAL DE VIDEO LATINAMERICANO DE ROSARIO (1998) POR LA CALIDAD DE SU PRODUCCIÓN Y LA INTERPRETACION ACTORAL. 6º EN EL VOTO DEL PUBLICO

Formato original: 16mm - postproducido en Betacam SP

Duración: 21 min

Año de producción: 1998

Dirección: Claudio Víctor Perrín - Roberto Bianchi

Asist. de Dirección: Silvia Sánchez

Producción: Mariela Forneris

Asist. de Producción: Celia Fainstein

Dirección de Fotografía y Cámara: Mauricio Riccio

Asist. de Fotografía: Sergio Bulivacich / Pablo Grassi / Hernán Sorbera

Dir. de Sonido (en doblaje): Daniel Mancini / José Ianniello

Dir. de Arte: María Langhi

Asist. De Arte y Maquillaje: Paula Roel

Efectos Especiales: Germán Monzón

Op. Steady Cam: Nicolás Flores

Asit. Steady Cam: Javier Bellitieri

Continuista: Sivia Sanchez

Cordinador Escenas De Riesgo: Alberto Dorado

Foto Fija: Natalia Bianchi

Gráfica: César Belfanti

Protagonistas: Raúl Calandra / Carlos Resta / Chiche Estrada / Silvia Sánchez / Tito Gómez / Roberto Moyano / Pablo Razuk / César Belfanti / Bernardo Vitta / Silvina Manrique / Roberto Agüero / Daniel Beretta / Cristian Aguilar / Silvio Vitale / Ricardo Arias / César Belfanti / Germán Monzón / Elena Belmont / Matilde Lombardi / Carlos Furtado / Mario Bustamante / Natalia Bianchi / Mutante Barros / Gabriel Delgado / Fatiga / Osvaldo Fernández / Ceferino Medina / Carlos Molina / Sergio Bulivacich / Cristian Andrade / Leandra Langhi / Pablo Grassi / Alumnos Esc. Prov. De Cine y t.v




Sinopsis “Cobani”

El Sub- oficial de policía, González, presionado por la circunstancias y por el ámbito social en general, en que se debe a cualquier costo tratar de mejorar en la posición económica de el y su familia, decide hacer un último intento para solucionarlo. Así, de esta manera, comienza a tejer una red de connivencia con un policía que le suministre algún contacto con dos delincuentes para planear un asalto a una agencia de turismo y repartir la suculenta suma, para ellos. Otros serán los destinos de los marginales cuando después de haber arreglado el hecho, González aparece en la escena para contrarrestar el asalto. Luego de un breve pero intenso tiroteo, el policía mata al gerente de la agencia, ya que los dos ladrones se dan cuenta de la ratonera que le han tendido y lo arrojan primero de la oficina donde se encontraban; estos dos logran escapar; dejando el poco dinero que había en el negocio. El policía descubre la plata dejada por ellos y la esconde antes de la llegada de refuerzos policiales, explica el hecho y le dicen que lo van a cubrir. Días después el comisario, que tanto había hecho para frenar todo posible ascenso de González por otros hechos turbios que tuvo en el pasado, recibe el nombramiento de González a oficial; lo manda a llamar y lo notifica de ello, pero le advierte que debe cuidarse demasiado en el futuro con su accionar.
Luego vuelve a la agencia de turismo, preguntando por un viaje a una localidad turística de la Argentina, todo esto lo hace como para tener una coartada de porque volvió a lugar del hecho, pero en realidad es para recuperar el dinero escondido. González abandonó el edificio con un ascenso y dos mil pesos, pero el descenso en el ascensor se volverá interminable, justo el tiempo para darse cuenta quizás, que con eso la vida no la tiene solucionada.

Trailer "COBANI"

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21 jul. 2010

"COSECHA" / 1995

Ficha técnica de“Cosecha”

“Mejor Video Local” en el Festival de Video latinoamericano de Rosario (1997).

Formato original: S- VHS.

Duración: 38 min.

Año de producción: 1995.

Dirección: Claudio Víctor Perrin.

Asist. de dirección: María Langhi

Producción: Claudio V. Perrín

Asist. de Producción: Celia Fainstein

Cámara: Alejandro Pereyra.

Dir. de Fotografía: Verónica Rossi.

Asist. de Fotografía: Sergio Bulivacich.

Dir. de Sonido: Roberto Bianchi.

Asist. de Sonido: Fernando Infantino.

Transportes: Fernando Amondaraín / Héctor Pascal.

Protagonistas: Raúl Calandra / Silvia Sánchez / Tito Gómez / Jorge Kaufsman / Inés De Souza / Fernando Amondaraín / Mario Bustamante / Sergio Gamboa / Sergio Bulivacich.

Sinopsis “Cosecha”

Un vendedor, Ricardo, se encuentra de viaje recorriendo sus clientes por diferentes pueblos y ciudades del interior de la provincia. Pasa la noche en un parador rutero, donde tiene la última conversación telefónica con su mujer.
Al día siguiente en un camino desconocido, en el medio del campo, se le descompone el auto. Llega a pedir ayuda en una chacra, allí le ofrecen quedarse hasta que le pidan el repuesto necesario para continuar su viaje, el acepta. Ricardo, comienza a relacionarse cada vez más estrechamente con la hija del Chacarero, a medida que este comienza a trabajar su estrategia de acercamiento, el chacarero también empieza a desconfiar de él. Ricardo logra su objetivo, de seducir a la joven, y una noche en uno de los galpones ellos dos son descubiertos por el chacarero, que mata al vendedor con su escopeta.
Años después la hija se encuentra descansando afuera de la casa, cerca un chico juega en la tierra con una cuchilla, más allá el hombre que debía traerle el repuesto está arreglando su auto; ella al ver al chico jugar haciendo un pozo sale corriendo sacándolo del lugar, al revisar el pozo, se ve parte del techo del auto del vendedor, llega hasta ahí, en ese momento el hombre del repuesto, que ahora es la pareja de ella, y esta se lo lleva disimulando cualquier motivo para alejarlo. El padre en ese momento recorre la cosecha de trigo, se tropieza con algo en la tierra, el repuesto tan esperado para continuar el viaje del vendedor.

Trailer "COSECHA"


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5 jul. 2010

CLAUDIO PERRIN



Realizador Audiovisual
Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario
Año 1995

Cuenta con dieciocho realizaciones (propias y como participante) en su paso por la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario. También tiene veintidós realizaciones (propias y como participante) en realizaciones independientes. Con un total de cincuenta y una realizaciones en su carrera (cortometrajes y largometrajes), en cine 16mm y 35mm, videos Betacam, digital y s-vhs; desarrollando diversos roles, principalmente dirección, producción, dirección de fotografía, Gaffer y asistente de sonido

PREMIOS / DISTINCIONES / DESTACADOS


Mejor video local en el festival de Video Latinoamericano de Rosario con el mediometraje “Cosecha” Dirección: Claudio Perrin (1997)


Cortometraje destacado por el jurado por el nivel de su producción y la interpretación de los actores en el festival de Video Latinoamericano de Rosario “Cobani” dirección: Claudio Perrín - Roberto Bianchi (1998)

Concurso de subsidios para la producción, del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, “Maricel y los del Puente” episodio de “Historias breves 3” (Largometraje, 35mm), dirigido por Daniel Mancini. Jefe de Producción: Claudio Perrin. 1998

Mediometraje “Los Deseos Del Camino” fue seleccionado para participar en el Festival de Cine y Video latinoamericano de Toulouse - Francia (2002), organizado por el Arcalt

Director de Fotografía en el largometraje “A Dos Tintas” (Digital Dvc pro) de Walter Becker y Lucas Di Santo. Rosario 2004. Estrenada en el año 2007

Director de Fotografía en el mediometraje “La Intima Distancia” (Mini Dv) de Florencia Castagnani (2005) Seleccionada para participar en el Bacifi 2007


Mención Especial en el concurso organizado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad con el guión del largometraje “Terminal” de Claudio Perrin (2005)
Película estrenada en noviembre del 2007
Seleccionada en Competencia 5ª Festival de Cine con Vecinos. Saladillo. Noviembre 2008.
Seleccionada en Competencia en el 2º Festival de Cine Internacional de Gualeguaychú. Febrero 2009.

“Río revuelto”. Un proyecto de miniserie con formato televisivo de 7 capítulos, inspirado en las leyendas del río Paraná.
Elegido como proyecto ganador de las Becas del interior del FONDO NACIONAL DE LAS ARTES 2009.
Para la realización de un demo como medio de presentación de la miniserie.

Guión de largometraje “El Desentierro” uno de los treinta seleccionados de todo el mundo para participar en el concurso de guiones inéditos del 30 º Festival de la Habana 2008.